Relevancia del tema del reino de Dios para la
iglesia latino-americana en el siglo 21
Hasta
aquí hemos respondido preguntas importantes sobre el Reino de Dios, tales como
¿Qué es el reino de Dios?, ¿Dónde inicia y dónde culmina? Y por último ¿Dónde
está?, pero quedan más interrogante por resolver: ¿Tiene alguna relación este estudio
con Latinoamérica?, ¿Es relevante para la iglesia en este siglo? Obviamente se
puede responder a estas cuestiones con un rotundo sí, pero para entenderlo se
presenta a continuación a manera de conclusión un análisis de cómo influye el
tema del reino de Dios con la iglesia en Latinoamérica en la actualidad.
Para
resolver estos interrogantes debemos pensar un poco cuál es la realidad que nos
asiste en este momento histórico en Latinoamérica. En lo socio-político es una
situación de diferenciación en las clases sociales, donde los pobres cada vez
se ven más sumidos en su situación precaria, y donde se levantan gobiernos que
poco interés muestran por solucionar esta situación, sino por el contrario
levantan políticas de estado para seguir favoreciendo a los que más tienen. En
lo eclesial y doctrinal tenemos el nacimiento de nuevas iglesias con doctrinas,
que lejos de proclamar el evangelio están enfrascados en los asuntos materiales
de este mundo, olvidándose de los más necesitados.
Ante
este panorama se requiere pensar que la iglesia tiene la responsabilidad de
proclamar el evangelio del reino de Dios a todas las personas pero
especialmente a los más pobres y necesitados, los que sufren injusticias, los
que viven en angustia por su situación, porque a ellos pertenece el reino tal
como lo dice la primera bienaventuranza expresada por Lucas 6:20 “Bienaventurados
vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios” (LBLA), Ante
esto afirma Schipani:
En nuestro caso se trata de la tremenda responsabilidad y privilegio de
intervenir intencionalmente para guiar, estructurar y evaluar el aprendizaje a
la luz de preguntas tan fundamentales como: ¿Cómo hemos de vivir en libertad,
paz y justicia?, y ¿Cómo construiremos juntos la comunidad, especialmente en
medio de los procesos de globalización en marcha?[1]
De acuerdo a lo anterior hay
una gran responsabilidad de parte de los súbditos del reino, quienes según el
sermón del Monte deben vivir bajo los criterios mencionados en la primera parte
de este trabajo, para poder contribuir a que en nuestro contexto se viva bajo
los parámetros del reino, es decir un reino de justicia y paz. Obviamente por
no estar el reino todavía aquí no se puede disfrutar plenamente de estas
condiciones, pero se puede experimentar en la medida que cada persona se
acerque a Cristo, por medio de dicha proclamación, porque como dice Pablo: él
es nuestra paz (Ef 2:14). Finalmente
Como dice Padilla:
Desde la perspectiva neotestamentaria, el Reino de Dios no es
exclusivamente un dato del futuro, sino también un nuevo orden que ha sido
inaugurado por Jesucristo…En anticipación de la consumación al final del
tiempo, el Reino se ha historizado en Jesucristo.[2]
Si el reino se ha historizado
por medio de la encarnación del Hijo de Dios y de su presencia en medio
nuestro, entonces la iglesia tiene la misión de cumplir la gran comisión, es
decir ir a hacer discípulos enseñándoles acerca del reino de los cielos. (Mt
28:19-20). Ante esto y según el artículo de Schiapini la Formación espiritual
es la meta del emerger humano a la luz de Jesucristo y el reino.[3]
Entonces la evangelización de todo ser humano se convierte en la misión de la
iglesia, tal como lo expresa Campos: “La iglesia tiene que evangelizar al mundo
para reunir a los electos, dando oportunidad a toda persona de ser salva. De
esa manera, Dios está completando su iglesia y llevando a cabo sus planes para
poder traer el Reino milenial.”[4]
Pero el reino no solo es la
proclamación del reino con las enseñanzas sino que debe ir acompañado de
compasión y amor por los que sufren injusticias, por los más necesitados, tal
como lo dice Santiago 2:26 “la fe sin las obras está muerta” (LBLA). En el pacto de Lasuana en uno de sus
apartes se afirmó lo siguiente:
Expresamos además nuestro
arrepentimiento, tanto por nuestra negligencia, como por haber concebido, a
veces, la evangelización y la preocupación social como cosas que se excluyen
mutuamente… ni el compromiso social es lo mismo que la evangelización… no
obstante afirmamos que la evangelización y la acción social y política son
parte de nuestro deber cristiano.[5]
Muchos han dejado de lado la
labor social propia del reino de Dios, ya que hace parte de las enseñanzas de nuestro
Señor, quién consoló, animó, sanó, liberó y proveyó ante las necesidades que se
presentaban. En últimas es el cumplimiento de la profecía de Isaías 61 en Lucas
4:18-19 «El
Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas
nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar
vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del
favor del Señor». (NVI)
Aquí podemos decir que la
responsabilidad de la iglesia para Latinoamérica es poder vivir el reino a la
manera de Cristo y no del hombre, es aprender a renunciar a todo con el
objetivo de la proclamación no solo en forma de credo sino de manera práctica.
“Negarnos a nosotros mismos es pensar y actuar en función de lo que nos
beneficia a todos, es vivir para la universalidad y globalidad del reino;… para
beneficiar toda la creación de Dios.”[6]
Antes se respondió la pregunta
¿dónde está el reino de Dios?, pero según Padilla[7]
esa no debería ser la pregunta sino más bien debiéramos cuestionarnos ¿cómo
participo (yo y mi comunidad de fe) en el reino prometido? Ante este
interrogante es que debiéramos enfrentarnos para hacer del reino algo práctico
y real ya que este fue el anuncio de Jesús cuando inauguró el reino allí en
Marcos 1:15 “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado;
arrepentíos y creed en el evangelio.” (LBLA) Según Padilla “No es un mensaje
meramente verbal, separable de las señales que lo corroboran, sino una buena
noticia respecto de algo que puede oírse y verse (cf. Le 7.32)”[8]
Entonces entender los
asuntos del reino y ponerlos en práctica es someternos a la voluntad de Dios
para poder cumplir con el mensaje de Jesús ya que el reino de Dios se ha
acercado.
[1] Daniel S.
Schipani. “Formación espiritual: La meta del emerger humano a la luz de
Jesucristo y el reino de Dios”. Revista KAIROS No. 39 /julio - diciembre
2006 P. 93-102
[2] C. René
Padilla. “El reino de Dios y la historia en la teología Latinoamericana” Cuadernos
de teología 7, No.1 (1985): 5-12
[4] Oscar A.
Campos. R. “La misión de la iglesia y el reino de Dios en el evangelicalismo
tradicional” revista Kairos No. 21. Julio-Diciembre 1997: 51-70
[5]
Desarrollo cristiano. “El pacto de Lausana: Evangelización” Revista Apuntes
pastorales, Julio 15 de 2005.
[6] Giacomo Cassese.
”Jesús constructor de comunidad: de la ideología del templo a la praxis del
reino de Dios” Revista Apuntes 19, No. 3, (1999): 68-79
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGracias por compartir él conocimiento y sabiduría que ha adquirido de lo alto.
ResponderEliminar